Las grandes ideas (1)

En la época actual se ensalsa de manera muy importante la decisión e iniciativa individual. Parece que el destino manifiesto de muchas personas es aportar algo a las condiciones de vida de los demás, como si hubiera hambre de ideas e iniciativas. Pero desafortunadamente eso es solo un espejismo. Muchas de las buenas ideas si no se conjugan con un soporte material que garantice su viabilidad, no podrán ver la luz ni realización alguna. En ocasiones ese soporte es proporcionado por el contexto, pero en muchas otras condiciones es proporcionado por individuos con recursos personales e institucionales que tienen «corazonadas» para brindar la atención debida. Y si a eso le sumamos dificultades para ampliar el panorama personal, no queda más que esperar una buena iniciativa, libre de prejuicios y con los mejores ánimos que se puedan establecer para llevar a cabo todos los movimientos que hagan falta.

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