Un dolor…

De vez en cuando tengo un dolor que no se quita con nada.

Si pienso correctamente, algo disminuye.

Pero cambia mi vida como si no existiera otra cosa.

La soledad me cubre y no me deja estar.

Hay desasosiego y más soledad.

Ni tus ojos hermosos logran sacarme del fondo de mis cavilaciones.

Son sólo un recuerdo, como estrellas en la noche.

Y allá abajo, en el fondo, ni tu puedes rescatarme.

Paciencia, oh paciencia, ¡no me abandones!

Muéstrame que todo pasa, como ya ha ocurrido decenas de veces…

… ¡desde siempre!

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